
Ya queda poco, han sido jornadas largas y exigentes, creo que el plan de rodaje fue demasiado ambicioso, hemos excedido las horas extras y el equipo se siente más cansado esta última semana, el día libre no se hace suficiente.
Yo estoy muy contento con mi equipo, son todos jóvenes estudiantes (menos Tomás, que ya es un joven profesional en Chile) que poco tardaran en ser lo que sueñan ser. Han trabajado con mucho entusiasmo, alegría y sin reclamos.
Sobre mi trabajo pienso que ya perdí la perspectiva, ahora solo sigo mi intuición, no se con exactitud si tengo que ser más detallista y exigente, pues en algunos casos no hay tiempo ni para hacer correcciones, la luz puesta es la que es y ya está, algunas veces acierto otras veces no.

Esta es una situación muy particular y contradictoria, en general me gusta lo desafiante de los tiros y planteamientos de cámara, pero por su complejidad estamos todos de acuerdo que se necesita más tiempo y ensayos para que el equipo completo pueda coordinarse, es como jugar mikado en una motocicleta a 80 kilómetros por hora.
De todos modos la experiencia como todo en la vida se agradece, de a pocos se va templando el acero, aprendemos nuestros límites y cuando lo logramos nos sentimos muy bien.

Me pregunto ¿Cómo estarán mis amigos de Sagrado?, extraño las buena tertulias y el desafío de narrar para 30 segundos.
Y a mi familia incluyendo Flor de maravilla y los amigos de Chile "pessigolles" en (catalá cosquillas), a cambio de no haber escrito mucho.
En las fotos: David, Laura y Berta, el equipo que administra la luz, faltan los Cristianes, quienes administran la cámara. Un equipo de lujo...
Ya vienen sus fotos...
Aqui están lo prometido es deuda...














































